En dormir, en fumar un cigarrillo cada cinco segundos, en cruzar las piernas cambiando de posición, en colocar paños de agua caliente porque la vida se evapora en tus venas y te hierve la sangre.
O no lo sabes.
“La mujer que va a morir y no lo sabe, o quizá sí, tiene los ojos cerrados, el cuerpo rígido, las manos abiertas, los dedos extendidos”.
Así da pie al interés la primera página de El tiempo mientras tanto, una novela de Carmen Amoraga, finalista del Premio Planeta 2010.
La pregunta sería : ¿qué es lo que sucede mientras pasa el tiempo? Cuándo te empeñas en vivir tu vida y ves que pasa ante tus ojos, sin ejercer presión.
Esta es una historia triste pero también llena de vitalidad, una historia de reflexión que te hace echar tus demonios hacia fuera, sacarlos a pasear, mientras descubres qué acontece en cada página.
De mientras, concluyes que el tiempo es un protagonista más de esta historia llana, sencilla, llena de fuerza.
Carmen Amoraga te hace pensar, verte en el espejo de la coincidencia, mirar el reloj, contabilizar cada página que queda hasta el final….un final que no quieres que llegue.
Te hace ser más humano o al menos intentar serlo, coloca una semilla en tí para que al día siguiente, osea mañana, te levantes con una legaña menos, con un bostezo diluido en un café olé mañanero que te haga colgarte el mundo por montera, directo a vivir los segundos que restan .