Alberti dijo de ella que “arrastraba la alegría del peligro y la sonrisa de una juventud inmortal”.
Con frases así dan ganas de rebobinar en el tiempo para cruzarse en el camino de tal personaje.
Gerda Taro, fue una gran fotógrafa y su trabajo de campo junto a Robert Capa uno de los más importantes para describir con imágenes el horror de la Guerra Civil española.
Valiente, movida por una corriente liberal, fue la autora de un sinfín de fotografías, muchas de ellas atribuidas a su compañero.
En la biografía de este ” Ligeramente desenfocado” la describe como ese alguien que pese a no tener demasiada experiencia con una cámara tiene un don especial.
Es verdad que como dijo Alberti conserva la juventud eterna en su rostro, como de la misma forma, jamás morirá su aportación al mundo de la fotografía.
La segunda imagen nos parece sublime. Las sábanas revueltas y una Gerda Taro enfundada en el pijama que Robert Capa le prestó y es motivo de anécdota.
Una imagen que describe a la perfección que detras de un gran hombre siempre hay una íncreíble mujer.




